ARQUITECTURA UNO | CATEDRA PEDEMONTE

Miguel Angel… Hupka y el arte clásico.

Posted in Uncategorized by Catedra Pedemonte on 3 octubre, 2008



Estimada arquitecta Lácolo.

Impresionante tu bajada sobre la mirada. No conocía la experiencia a la que te refererís.
Sin duda las imágenes tienen algo que remite a la intimidad.
Especialmente los pormenores. Esos tobillos!.
Me acuerdo que mi abuelo me contaba que en su época de muchacho espiaban los tobillos de las mujeres cuando bajaban del tranvía .Ahora entiendo.
Pero incluso me atrevo a opinar en relación a la presencia de una fuerte y poderosa carga erótica.
Es como si la Piedad , sometida a la intimidad de la mirada amorosa de Hupka ,hubiera revelado toda su sensual humanidad .
La inexplicable cualidad del frío mármol para convertirse en tibia carne surcada por venas .
La presencia de la sangre corriendo por esas venas que parecen latir.
El detalle de la boca- labios ya tan en detalle que se vacían de todo contenido religioso y prometen besos de mujer.
En síntesis esta experiencia parece haber transmutado la visión clásica habitual de la Piedad convirtiéndola de ícono de la religiosidad en manifiesto de humanidad.
Resulta que la virgen es una mujer capaz de defender a su hijo a capa y espada.
La imagen de atrás es tan elocuente en este sentido… la dulce virgen es de espaldas casi un guerrero de ancha y fornida espalda protegida por su capa terciada como traje de gladiador.
Por último aquello del hijo y la madre de la misma edad es bastante perturbador a la vista de los pobres hombres que no tiene la dicha de estar enamorados de Dios .
Por últísimo en la imagen de la cara de frente y muy iluminada de Jesús parece haber desaparecido toda la angustia y dolor que se percibe en la toma habitual lateral del hombro en primer plano.
La muerte parece ser en tanto tránsito y término una inagotable fuente de placer .

En síntesis creo que esta experiencia denota el verdadero carácter de arte clasico, en tanto eterno y universal cual es su cualidad de ser dúctil incluso a varios mensajes.
Atreverse a no autocensurarse en la visión es comprender que tras esa virgen piadosa y su hijo muerto en brazos reside una maravillosa angustia-amor en la cual se funden la vida y la muerte y que , ambas dos pulsiones, libran en esta obra de arte una feroz batalla .
Tan espiritual como encarnizada.
Gracias Estela .

Me ha parecido adecuado hacer una bajada con este comentario.
Creo que en esta época de nuevo milenio es muy saludable reflexionar sobre los valores esenciales e inmutables del arte clásico permitiéndonos una aproximación desenfadada y libre de todo tipo de censura , especialmente la propia.
Me parece que un buen ejercicio sería observar obras de arquitectura clásica o por lo menos paradigmática desde esta óptica , una visión completamente inusual y sin el reguardo de lo intelectual- específico.
Una vison donde nos atrevamos a dejar de ser observadores para ser actores, una visión donde lo sensorial- emotivo juegue un rol preponderante.
Tal vez nos sorprenderíamos con la riqueza nutricia de este atrevimiento .
Si les interesa el “juego” propongan una obra y vemos.
Marcelo

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